Mesa Cancún

Las Noticias de hoy… que generan opinión.

Entre botas y sombrero, la política se deja ver

Machincuepas

Rosario Segura

En su paso por la conocida Mesa Cancún, el dirigente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, Juan Carlos Ochoa Valenzuela, recurrió a una frase que ya se ha vuelto habitual en este tipo de escenarios: que él no es político. Lo dijo sin rodeos, con la naturalidad de quien ha tenido oportunidad de repetirla más de una vez. De paso, descartó —al menos por ahora— cualquier intención de buscar la alcaldía de Agua Prieta o algún otro cargo de elección popular. Aseguró que su prioridad sigue siendo concluir su gestión al frente de la UGRS, responsabilidad que aún le ocupa por un par de años más.

Sin embargo, para alguien que insiste en no asumirse como político, lo cierto es que ha sabido desenvolverse con soltura en terrenos donde la gestión, los acuerdos y las relaciones pesan tanto como el discurso. No es menor que Ochoa Valenzuela se mantenga por segundo período al frente del gremio ganadero: inició en 2022 y fue reelecto en 2025, además con el respaldo unánime de sus representados, según versiones del propio sector. Una trayectoria que, más allá de etiquetas, habla de oficio y de presencia en los espacios donde se toman decisiones.

Dicen por ahí —y en el rancho esas cosas no se dicen nomás por decir— que cuando las bases se encaprichan, no hay mucho para dónde hacerse. Y si no, que le pregunten al propio líder ganadero, que en su momento llegó al cargo casi “a la fuerza”, impulsado por esas mismas bases que ahora lo mantienen firme en la silla. Así que eso de que no le interesa la política… pues quién sabe cuánto le dure, sobre todo si la gente empieza a empujarlo en otra dirección.

Lo que sí es cierto es que Ochoa Valenzuela no es improvisado. Es hombre de campo, de a caballo, de los que saben dónde aprieta el zapato. Y en tiempos nada fáciles para la ganadería —con la sequía pegando duro y la frontera cerrada más de lo que quisieran— le ha tocado capotear el temporal. 

Aun así, con “el agua en los aparejos”, el dirigente ha tenido que “sudar la camisa” para mantener a Sonora en condiciones sanitarias que permitan seguir pensando en la exportación de ganado. No es cosa menor: el Estado sigue libre del gusano barrenador y presume controles más estrictos que otros puntos del país. Eso, dice, es lo que mantiene viva la esperanza de reactivar el cruce de ganado, especialmente por la estación cuarentenaria de Agua Prieta.

Pero no todo es apretar el cinturón. También hay espacio para lo que en el pueblo se conoce como la fiesta grande. La Expogan ya viene en camino y, como cada año, promete jalar a miles de familias. La expectativa es clara: superar la asistencia del año pasado, que ya fue de por sí bastante movida, y de paso dejar una buena derrama económica.

Y como suele pasar en estos eventos, no todo se queda en fiesta. Parte de lo que se genere irá a parar al DIF Sonora, lo que siempre ayuda a que el evento luzca no solo como entretenimiento, sino también como apoyo social.

Para evitar sustos —porque ya se sabe que donde hay mucha gente, también hay riesgos— se han reforzado las medidas de seguridad. Habrá coordinación entre corporaciones municipales y estatales para que la cosa se mantenga en orden y el ambiente siga siendo familiar, o al menos eso es lo que se promete.

Al final del día, entre discursos de “no soy político” y movimientos que dicen otra cosa, lo cierto es que Ochoa Valenzuela sigue jugando en una cancha donde, queriendo o no, la política siempre anda rondando… aunque se vista de botas y sombrero.

Te puede interesar