Análisis de Jesús Otero
Seguramente en días anteriores en algunas de sus redes se han topado con un nuevo trend mediante el cual alguno de sus contactos hace una recapitulación personal sobre un antes y un después en su vida; específicamente en un lapso de una década. O bien, simplemente comparte dicho cambio con un par de fotos sin ahondar mucho en detalle. Expertos mencionan que el mayor impacto de estos posts afecta directamente a la conocida Generación Z, personas cuya fecha de nacimiento abarca aproximadamente el periodo de mediados de los años noventa hasta el final de la primera década del siglo XXI.
En mi caso en particular, encajo dentro de esta Generación que ha sido sujeta a discusión pública por encabezar nuevos movimientos sociales a nivel global; hay que tomar en cuenta que la gran mayoría somos adultos jóvenes enfrentando los retos inherentes a crecer en ambientes políticos, sociales y económicamente complicados. Al hacer este ejercicio siento nostalgia y a su vez me genera muchas inquietudes sobre el porvenir más próximo. Si bien el objetivo de este tipo de publicaciones es de índole personal, valdría la pena hacer un análisis más amplio visualizando hacia afuera que estaba pasando a nuestro alrededor hace diez años.
Partiendo de la premisa de que los jóvenes adultos de ahora se están topando con situaciones complejas y más difíciles de las que estaban acostumbrados, añoran los recuerdos de una adolescencia o juventud más ligera donde nos creíamos dueños del mundo y no medíamos consecuencias. Ahora bien, ¿realmente las cosas eran más sencillas hace 10 años?, ¿vivimos en un mundo al borde de un colapso sistémico en diferentes ámbitos después de la sacudida que nos dio una pandemia mundial?, o ¿simplemente el ciclo repetitivo de la búsqueda del poder y el control está comenzando a mover las piezas del ajedrez geopolítico?
En lo político, los republicanos realizaron un movimiento arriesgado al no lanzar un candidato de sus bases con carrera acreditada y decidieron desencantarse por un empresario multimillonario de Nueva York con el cual aseguraron la victoria después de una campaña electoral bastante controvertida. Diez años más tarde, Donald Trump está de vuelta más fuerte, consolidado y tomando decisiones radicales con la misión de recuperar control y poder en el escenario internacional. Tan es así que actualmente Nicolás Maduro se encuentra siendo procesado en tierra Yankee cuando hace apenas 10 años estaba empezando a consolidar su dictadura en la República Bolivariana de Venezuela.
En lo económico, La Gran Bretaña y a un nivel un poco menor la región de Cataluña, estaban operando una separación que hacía años no se observaba, impulsado por desequilibrios financieros e inequidad dentro de las comunidades económicas a las que pertenecen. El denominado Brexit logró fraguarse quitándole un brazo fuerte a la Comunidad Económica Europea, mientras que los deseos separatistas aún continúan en España. En aquellos años, eran menos las naciones que enfrentaban una recesión económica, hoy en día a 5 años de la pandemia varias naciones siguen sufriendo sus estragos y enfrentan nuevas amenazas de aquellas naciones que han logrado consolidar su moneda.
En lo social, comenzaban las grandes oleadas de migrantes que básicamente partieron en dos al viejo mundo ya que unos países con políticas más humanitarias los recibían con brazos abiertos y otros más poderosos fueron blancos de ataques terroristas al ver vulnerada su seguridad por la masiva cantidad de refugiados que apenas podían contener. En la actualidad, el conflicto de Rusia con Ucrania sigue latente, regiones del Medio Oriente siguen en guerra constante y retomaron prácticas retrógradas en el control de sus territorios. No conforme el reloj del apocalipsis sigue con sus manecillas en un vaivén peligroso cerca de las 12 en punto de medianoche.
Además, como jóvenes que nos criamos en las nuevas tecnologías y el inicio de la era digital, también fuimos educados con una conciencia ambiental más activa. Crecimos con la Regla de las tres R´s, somos más conscientes de nuestra huella de carbono, entendemos que los recursos naturales son más finitos y sabemos que de no tomar acción ahora, nos depara un futuro para nada prometedor donde el agua será más valiosa que el petróleo o algún material precioso de hoy. Dicho lo anterior, con las acciones que se han tomado por distintas naciones apegadas a las agendas de Desarrollo de la ONU, se ha logrado desacelerar un poco ese desgaste a nuestro entorno, pero no todos siguen ni suscriben estos pactos.
En fin, son tantas las aristas y demasiados los temas a considerar para tener un análisis más completo. Sin duda hemos echado a andar nuestros recuerdos de lo que nos encontrábamos viviendo hace una década. Definitivamente valdría la pena repasar, no nada más en lo internacional, sino a nivel local lo que estaba sucediendo y cómo cada acontecimiento fue cambiando el rumbo de nuestra vida, así como el de la gente a nuestro alrededor. Luego entonces, no sólo el mundo ha cambiado, nosotros lo hacemos junto con las circunstancias; depende de nosotros cómo decidimos adaptarnos y afrontarnos a los retos del día a día.
Jesús Gilberto Otero es Licenciado en Derecho, analista y miembro activo de las reuniones de los miércoles desde el año 2023

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